La última compañía estadounidense que ha decidido cesar sus operaciones en Venezuela ha sido la productora de alimentos Cargill. Aunque esta vez no se ha tratado de una expropiación, sino de una venta de sus activos, para Russ Dallen, asesor financiero y socio operador de la firma Caracas Capital Markets, “es una tragedia que estas compañías dejen Venezuela”.

“Es una tragedia que se estén perdiendo estas compañías, el conocimiento que tienen, los puestos de trabajo que generan, sus marcas y sus capacidades tan importantes para Venezuela”, aseguró Dallen en entrevista para HispanoPost.

Además, Dallen asegura que es una lástima que cada vez haya menos empresas americanas y extranjeras en Venezuela, ya que en su opinión, serán fundamentales para el restablecimiento de la economía del país en caso de una transición hacia la democracia.

“La mayoría de estas compañías ha demandado a Venezuela por expropiaciones y por la toma de sus activos. Venezuela, a la larga, tendrá que pagar por eso. Por esta razón esto ha sido una movida muy costosa y no ha funcionado para Venezuela ni para el régimen de Maduro”, aseguró Dallen.

Dallen indica que la hiperinflación, la constante y acelerada devaluación del  bolívar y la falta de Estado de Derecho y libertades económicas definen el ambiente en el cual se desarrollan las compañías extranjeras en Venezuela.

“Estas compañías son rehenes en esta batalla de empujar a Venezuela a la democracia. Están atrapadas en la situación porque tienen compromisos con sus accionistas de no perder dinero. Deben manejar las circunstancias para tener a todo el mundo feliz y poder sobrevivir el próximo día”, puntualizó Dallen.

Aunque ve el panorama actual oscuro, Dallen cree que todas estas empresas que se han ido regresarán a Venezuela si se instaura un gobierno democrático y se restablece el Estado de Derecho.

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